Cultivar el huerto ecológico
Cultivar nuestro propio huerto ecológico es una tarea sencilla.
Para obtener plantas sanas y aumentar la fertilidad de la tierra es necesario observar unas sencillas normas que los agricultores ecológicos conocen y aplican.

Cuidados del suelo en el huerto ecológico

¡El suelo está vivo! Hay que protegerlo y alimentarlo
El huerto ecológico imita la naturaleza con sus ciclos de fertilidad, reposición de nutrientes, descomposición de la materia orgánica y formación de humus que enriquecen el suelo y propicia el crecimiento de las plantas.
Cuando se ignora que el suelo está vivo la rica vida biológica que contiene disminuye o muere. Si esto sucede las plantas crecerán débiles y estarán expuestas enfermedades y plagas.

La prueba de la pala
Para saber con qué tipo de suelo contamos se utiliza una pala recta que clavaremos en el suelo perpendicularmente si el suelo está rico y suelto lo haremos sin dificultad, si el terreno es duro la clavaremos ayudándonos con un martillo a continuación en sentido opuesto efectuaremos la misma operación de forma que podamos extraer una paletada de tierra, esta nos dará una primera información. Cada suelo tiene una constitución diferente, pueden ser arcillosos, arenoso, pedregoso, limoso Las plantas necesitan tierra rica y bien suelta para desarrollar en buena forma sus raíces.

Remover la tierra
Al remover la tierra, si es la primera vez habrá que cavar y voltear con cuidado, hasta que el suelo esté bien suelto pero no más de 20 centímetros de profundidad. De esta manera se logra una textura esponjosa y aireada. En sucesivas actuaciones no habrá necesidad de voltear, solo aflojar.


Enriquecer el suelo: Compost, mantillo, abono, estiercol

Un suelo sano produce plantas sanas y resistentes. Los organismos que viven en él como bacterias, hongos, lombrices son bioindicadores infalibles cuantos más colonicen el terreno más productivo y sano será.
Para enriquecer el suelo hay que aplicar una capa de mantillo muy hecho, esto evita la evaporación manteniendo el suelo húmedo y suelto.
Hay que reservar un lugar en el jardín elaborar el mantillo o abono, a ser posible entre sol y sombra y protegido de los vientos.